Buscar este blog

Cargando...

sábado 3 de diciembre de 2011

Metacrilato: pared invisible que mitiga la voz

¿Por qué los adultos no saben jugar? Tengo la sensación de que no encajo en este mundo tan razonable. Como si siempre estuviera fuera de lugar, tratando de sentirme como se supone que debería sentirme, haciendo lo que se supone que debería hacer.

Quizá esta noche haya desvariado un poco, pero creo haber encontrado algunas respuestas.
Ahora pienso que todo está, en cierta medida, organizado en niveles de entendimiento. Es decir, la realidad se organiza en función de lo que sentimos que somos y la forma en que nos relacionamos con el otro.

Me siento juzgada por hacer trampa en el póker y la verdad, yo pensaba que estábamos jugando a la escoba. Supongo que de ahí mi tranquilidad, y mi incapacidad para ver brillar los ojos a mi alrededor, y para no entender que algunas personas estaban apostando fuerte mientras yo jugaba a enredar las cartas entre mis dedos.

Hay algo en mí que me dice que tengo que darme cuenta de que ya no soy una niña. Algo así como una necesidad social de tomar conciencia o de encajar en la coraza que protege a los adultos del dolor. No sé. Algo así como... entrar en la pecera, tal y como pronosticaba angustiada la pequeña Paloma.

Me pregunto ahora cuál es la verdadera realidad. ¿Es cierto que tengo que asumir que, siempre, estaré jugando al juego de los adultos, lleno de apuestas que nunca se hacen con garbanzos y de guiños que no acaban de entenderse? ¿Hasta qué punto tengo que amoldarme a esto? ¿dónde termina la "socialización razonable" y comenzamos a convertirnos en masa?

En cierto modo tendría que crecer, ¿no? Ser consciente de lo que soy para los demás. No se trata tanto de cambiar, sino eso, de ser consciente. Tampoco hace falta que cambie cómo soy, simplemente que amplíe mi forma de percibir cómo me entienden los demás.

En cualquier caso esto suena cansado... Estoy un poco mala y tengo demasiadas performances que pensar para esta tarde. Habrá que dejar aquí la reflexión entonces. Cerrar las dudas por un rato y ponerme a hacer cosas más urgentes.